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junio 27th, 2011

Guti

Tras despachar innumeras referencias por cuenta de sellos como Crosstown Rebels, Raum…Musik, Wolf + Lamb, Supplement Facts y Desolat, finalmente fue este último el que liberó el álbum debut de Guti. Patio de juegos es, pues, el formato largo con el que el artista argentino se estrena definitivamente en la palestra electrónica.

Si bien al día de hoy suma tan sólo cuatro años de andadura en el mundillo electrónico, son cuatro años de suma intensidad en los que Guti no descansó ni por un solo minuto. Tanto trabajo, que en realidad se suma al que ya realizara en otros proyectos ajenos a la música electrónica, ha dado por resultado un largo impecable por los cuatros costados. Su talento como pianista, el amor que desde pequeño viene profesando al Jazz, su buena maña como percusionista y su pericia como productor, todo ello y más, quedó plasmado en el álbum.

Sutiles percusiones latinas enredadas con delicadas melodías de piano introducen al oyente en el Patio de juegos de Guti. El track que da nombre al largo, ubicado en segundo lugar, se presenta en clave Tech House, tirando de percusiones escurridizas, vocales femeninos juguetones y melodías de traza jazzera. “My Whole Thing” aparece en tercer lugar exhibiendo los vocales de Anthea Marie Nzekwu enmarañados sutilmente entre nuevas percusiones, las cuales se extienden en “We Shall Overcome”, en esta ocasión, en compañía de un bombo fornido que le da consistencia a una nueva y tribal muestra de ritmo 4×4, en la que además no se puede dejar de notar la mano de Guy Gerber. “No Promises”, producido a medias con Ryan Crosson, es un track de corte Tech House altamente hipnótico, y “Miraloo”, en el que participa Grünbox, se muestra como si hubiera sido perpetrado en medio de una selva sudamericana. El tangero Melingo aporta su voz en “Lucio El Anarquista”, que es otro track en plan selvático con excelentes percusiones. “Shame”, el octavo tema, se extiende a través de las sendas del House sin prescindir de las percusiones, y “Ohsu”, el track que le sigue, decae un tanto en bpm en beneficio de la oscuridad. En el décimo tema, “Wanna Be”, Guti se atreve a homenajear, a su manera, que se dice maravillosa, al viejo Chicago House, y en “Sun” retorna al hipnotismo a modo de bajar los ánimos. En “All The Girls”, sin embargo, apuesta nuevamente por la vieja escuela obteniendo excelentes resultados. En décimo tercer lugar se cuenta “Still Here”, una pista melancólica y experimental, algo así como una personalísima mezcla de probeta entre Tech House y Nu Jazz, que prepara al oyente para “Al viento”, un solo de piano sombrío a más no dar del cual se vale Guti para cerrar la cuestión.

Patio de juegos es un álbum variopinto que ofrece desde intensos tracks encaminados a la pista de baile hasta un sutil solo de piano, lo cual manifiesta la versatilidad y la soltura que Guti posee a la hora de trazar su música. Y es evidente que, de cara a la elaboración del álbum, este artista se desenvolvió como si en verdad se estuviese recreando en un patio de juegos; divirtiéndose un poco con las máquinas, haciendo percuciones, tocando el piano e intercambiando sonidos con sus amigos –léase colaboradores–, este niño, a priori nuevo en el patio, se montó un castillo sonoro de esos que ni las ráfagas más intensas pueden derribar.

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